Energía solar y acceso a agua potable
La falta de agua potable afecta a aproximadamente dos tercios de la población mundial. Las comunidades más vulnerables a esta escasez a menudo viven muy cerca de agua (ya sea del mar, ríos o manantiales subterráneos) pero no pueden aprovechar este recurso debido a la contaminación o porque no tienen acceso a la electricidad necesaria para hacer funcionar los sistemas de purificación convencionales. Para estas poblaciones, una solución autónoma a base de energía solar sería un salvavidas.
El agua limpia y saludable es un producto escaso. Aunque resulta difícil de creer, sólo el 1% del agua del planeta es apta para el consumo humano. Aunque un 70% de la superficie de la tierra está cubierta por agua, un 97,5% es agua salada. Del 2,5% de agua dulce restante, aproximadamente un 68,7% es sólida y está congelada en bloques de hielo, iceberg o glaciares.
Paradójicamente, un elevado porcentaje de las personas que no tienen acceso al agua potable viven en zonas donde no falta el agua. Pero en muchos casos, el agua que les rodea está contaminada o es salada y, por lo tanto, necesita ser purificada. Sin embargo, la mayor parte de los sistemas de purificación disponibles hoy en día funcionan con electricidad, una fuente de energía que no existe en muchas zonas pobres o remotas. En regiones áridas o donde el agua es escasa, la situación a menudo es incluso peor. En general, se calcula que dos tercios de la población mundial carecen de acceso a un suministro suficiente de agua potable en buenas condiciones.
La escasez de agua plantea diariamente graves problemas a las personas que viven en África, Asia, el Pacífico, Sudamérica y el sur de Europa. En las zonas del mundo más afectadas por este problema, donde el precio del petróleo y la falta de infraestructuras hacen que las soluciones tradicionales resulten ineficaces y poco realistas, la escasez da agua amenaza el crecimiento económico, perjudica el medio ambiente y favorece de forma importante la propagación de enfermedades.
El rápido crecimiento demográfico implica un empeoramiento diario del problema, ya que la demanda de agua se multiplica por dos anualmente en Asia y África. Sólo en India se necesitaría que aumentara el volumen de agua potable en 650.000 m3 para 2015.
No resulta sorprendente que el mundo espere que los gobiernos, las comunidades locales y las ONG pongan en práctica proyectos para abordar las cuestiones relativas a la escasez de agua potable.
Soluciones existentes
Las soluciones tradicionales dependen principalmente del combustible o de la electricidad, que no sólo incrementan las emisiones de CO2, sino que también tienen una aplicación y alcance limitado, dado que muchas de las áreas afectadas no tienen acceso a fuentes de energía fiables.
Dicho de otro modo, estas soluciones convencionales no se pueden utilizar en las comunidades más pobres y aisladas que tienen una necesidad extrema de ayuda. En consecuencia, la falta de agua sigue planteando un problema grave en muchas partes del mundo.
La respuesta: energía solar
Gracias a la tecnología de energía solar actual, existe una alternativa natural y viable. Una de las mayores ventajas de la energía solar es que puede hacer funcionar un sistema (como por ejemplo una estación de purificación) de forma autónoma, sin necesidad de una red eléctrica o de combustibles fósiles.
Basándose en el aprovechamiento de los altos niveles de radiación solar en climas cálidos y secos, SwissINSO ha desarrollado un sistema de purificación de agua autónomo, a base de energía solar, que funciona sin necesidad de fuentes de combustible externas. La unidad móvil es fácil de instalar incluso en las regiones más remotas y no requiere infraestructura externa. Mediante la combinación de las tecnologías más avanzadas para controlar la energía del sol, puede satisfacer la necesidad humana más básica sin perjudicar al medio ambiente o agotar los recursos energéticos.